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Accesorios
Con la cava y el hobby de guardar vinos, surge la necesidad de contar con los siguientes accesorios:
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Buen destapador: hoy podemos encontrar de todos los formatos y precios, variando, principalmente, su eficacia. Se debe prescindir de los sacacorchos de alas porque, por más que uno intente evitarlo, terminan perforando el corcho, algo que debemos evitar para que no caigan en el vino pequeños pedazos de corteza. Tampoco se aconsejan los sacacorchos que dicen sacar el corcho por presión de gas inyectada en la botella, ya que pueden hacer explotar botellas antes de que el corcho quiera salir.
Sin duda, hay algunos sacacorchos realmente aconsejables, por simpleza y costo. Lo mejor es encontrar uno con el cual estemos cómodos, si es a dos tiempos mejor, con la única precaución de que su tirabuzón cuente con 5 vueltas.
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Corta Cápsulas es un accesorio hasta hace poco tiempo no utilizado, ya que casi todos los sacacorchos poseían un cortaplumas incorporado que servía para cortar la cápsula de la botella. Hoy en día, con los corta cápsulas, esta operación se volvió rápida y con un grado de prolijidad nunca antes alcanzado. Las cápsulas deben ser cortadas a la altura del pico de la botella, para evitar, en el momento del servicio, el mínimo contacto del vino con el remanente de la cápsula.
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Termómetro: El uso del termómetro apunta a lograr una correcta temperatura de servicio, evitando que cualquier variación de temperatura altere el aroma y el sabor del vino. A modo de ejemplo, experimente servir un Chardonnay con crianza en roble a 8° o 9° en vez de 14°, y verá que los aromas no se liberan, y en la boca resultará un blanco común. Indudablemente, la temperatura correcta es un complemento obligatorio para que se pueda apreciar el vino en su total esplendor, ya sea en casa como en un restaurante. (Ver temperaturas ideales de servicio)
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Drop Stop: Al servir vino de la botella, una de las tareas más complicadas es evitar que caiga un mínima gota sobre el mantel blanco. Para ello, se inventó el Drop Stop, un accesorio, simple y eficaz, y ya no hay gota rebelde que se le resista.
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Decantador o Decanter es un recipiente de vidrio o cristal que, antiguamente, solía servir para separar el vino del depósito sólido precipitado en la botella de productos muy añejados. Sin embargo, hoy se considera que la decantación puede beneficiar a ciertos vinos al oxigenarlos. Al decantar un vino, estamos poniendo todo el líquido en contacto con el aire, beneficiando a algunos vinos y perjudicando a otros. Si bien nunca sabremos si es mejor o no decantar a un vino determinado, generalmente la decantación tiende a beneficiar a los vinos tintos jóvenes de gran estructura, y consecuentemente con alto tenor de taninos. La oxigenación abrupta y masiva aportada por la decantación (con alguna antelación al consumo) puede suavizar la astringencia que estos vinos suelen tener y liberar algunos aromas más cerrados. Por otro lado, la decantación puede ser extremadamente perjudicial para algunos vinos añejados, pues hace que se pierda rápidamente todo el "bouquet" del vino; la sobre exposición al aire proporcionada por la decantación desarrolla, además de una rápida oxidación, una pérdida por volatilización de los principales aromas adquiridos durante el largo tiempo que el vino pasó en la botella. De los jóvenes vinos argentinos, la regla general es que la decantación puede beneficiar a la mayoría de los Cabernet Sauvignon (de 1 a 5 años), especialmente a los de mayor concentración y estructura, al igual que los Syrah o Tempranillo, pero sólo se notarán diferencias positivas si el vino tiene buen cuerpo; de no ser un vino estructurado, no se notará diferencia alguna. Con vinos blancos, no se acostumbra la decantación, pero esta regla infundada no debe ser seguida.
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Exquisita colección de copas de cristal blanco de tamaño y diseño adecuado al tipo de vino.
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Libro de Registro de fechas y comentarios de los ingresos / egresos de botellas y la degustación trimestral de los vinos para definir la longevidad, desarrollo del bouquet y el momento de consumo.
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Tabla de queso y embutidos, buenas nueces, almendras y frutas secas.
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Buenos amigos y seres queridos para disfrutar la colección!
Copas
Son un accesorio fundamental para el consumo del vino, ya que, al mirar a través de una copa admiramos la gama de colores que posee cada vino en particular. Hoy en día, las principales marcas de cristalería ofrecen líneas completas de copas con los formatos adecuados para cada tipo de vino. Incluso, al estar las papilas gustativas localizadas en sectores diferentes de la lengua para cada gusto básico, se comenzaron a fabricar copas de acuerdo a la personalidad de cada tipo de vino. Sin embargo, las clásicas de degustación siguen siendo las preferidas, con forma de tulipán, formadas por un pie con una base y un cuerpo que se estrecha en la boca.
Copas y sabores
El formato de la copa llevará al vino hacia las papilas gustativas que correspondan, alcanzando una mayor armonía y equilibrio entre todos los sabores presentes. Por ejemplo, para un vino con mucha acidez se prefiere una copa tipo Borgoña, cuyo formato permite un direccionamiento del vino hacia otros lugares de la boca que no sean la parte superior de la lengua, evitando un contacto muy directo con las papilas gustativas que identifican este sabor.
La copa y la vista
A fin de apreciar el color, el brillo y densidad del vino, el cristal de las copas debe ser fino e incoloro y de la mejor calidad posible.
Además del formato, las copas tienen una capacidad volumétrica específica para que los aromas del vino se puedan identificar más fácilmente. Cuando se sirve vino en una copa, los aromas empiezan a liberarse formando, según la densidad de cada uno de ellos, varias carnadas de olores en el espacio libre de la copa. Si la copa no tiene la capacidad volumétrica suficiente, estas carnadas estarán más cercanas unas de otras y, por lo tanto, muy mezcladas, lo que hará muy difícil la separación y consecuente identificación de los olores
Limpieza de copas de cristal
Las copas deben estar bien limpias, sin marcas u olores. Para lavarlas, no utilice detergentes con aromas, o en caso de no tener a mano un jabón neutro, enjuáguelas varias veces con agua limpia. Evite secarlas con telas o repasadores que dejen pelusas u olores indeseables. También se pueden lavar mezclando la capacidad de la copa en agua con 3 o 4 cucharaditas de postre de vinagre y 1 a 2 de sal. Los decantadores también pueden ser lavados de esta manera, aumentando las dosis de vinagre y de sal de la solución.
Lo mejor después del lavado es colocar las copas boca a bajo para que el agua se escurra sola. Cuando tome la copa de vino siempre sosténgala por el pie o tallo y nunca por el cuerpo. Si se prefiere, se pueden secar con un repasador de lino, que no deje pelusa. De esta forma, se consigue la higienización y el brillo del cristal.
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